El hackeo a Blanco & Etcheverry: 300 GB que interrogan a todos los estudios
Expedientes judiciales, declaraciones de impuestos y carpetas de compliance entre la información difundida tras el ataque del grupo Gunra.

El estudio jurídico y contable uruguayo Blanco & Etcheverry sufrió un ataque de ransomware del grupo criminal Gunra, y 300 GB de su información fueron filtrados tras no concretarse el pago del rescate. La nota de El Observador del 8 de septiembre, elaborada con el análisis del equipo regional de ciberseguridad Team Capybara, sigue siendo semanas después el caso de referencia para entender qué tan expuesta está la información de los estudios profesionales del país.
El material difundido incluye la lista completa de clientes del estudio, documentación jurídica organizada por cliente, expedientes judiciales, declaraciones de IRPF y de rentas de capital, carpetas de residencia fiscal y revisiones tributarias, y un tercer conjunto particularmente sensible: documentación de compliance, con carpetas de KYC, beneficiarios finales y más de una decena de expedientes de due diligence.
Qué se filtró exactamente
Según el análisis de Team Capybara al que accedió El Observador, hay información publicada de al menos 35 personas físicas y 149 empresas. El repositorio incluye facturación electrónica, carpetas de recursos humanos con nóminas y documentación vinculada al Banco de Previsión Social, planillas de cálculo, PDF y archivos .msg -correos completos de Outlook, con remitente, destinatarios, texto y adjuntos.
El detalle técnico que importa: la estructura del material es compatible con el acceso a una unidad compartida o servidor central de archivos, no con el compromiso de una computadora individual. Es decir, el atacante no entró por una máquina descuidada: alcanzó el disco común donde toda la oficina guarda su trabajo.
Lo que no aparece, según la misma fuente, son credenciales, contraseñas, información bancaria específica o documentos de identidad. Aun así, la investigación calificó el nivel de afectación de la confidencialidad como "crítico".
Por qué es un caso que trasciende al estudio afectado
El episodio no es solo una mala noticia para una firma: es una demostración de riesgo para todo el sector. Los estudios jurídicos y contables concentran exactamente la información que más valor tiene en un mercado criminal -identidades de beneficiarios finales, estructuras societarias, estrategias fiscales, litigios en curso- y su estándar de protección suele ser muy inferior al de un banco o una aseguradora.
El secreto profesional, además, hace que la filtración no sea solo un problema del estudio: es un problema de cada cliente cuyo expediente quedó expuesto. La confianza que sostiene la relación abogado-cliente se construye sobre la premisa de que lo compartido queda protegido; un incidente así la golpea en su base.
La agenda que deja el caso
Para los estudios del país, el caso deja preguntas operativas concretas: dónde reside la información de clientes, quién tiene acceso al servidor central, qué política de respaldo y de respuesta a incidentes existe, y cómo se comunicaría una filtración a los afectados. La guía de comunicación de crisis para estudios aborda el lado reputacional, y la de encuestas de satisfacción de clientes cómo la confianza se mide y se reconstruye.
El patrón regional del ransomware contra estudios profesionales
El caso uruguayo no es aislado: los grupos de ransomware han identificado a los estudios jurídicos, contables y de servicios profesionales de la región como objetivos de alto rendimiento, porque concentran información sensible de terceros y suelen operar con presupuestos de seguridad modestos. La mecánica del ataque a Blanco & Etcheverry siguió el patrón conocido de doble extorsión: secuestro y encriptación de la información, cuenta regresiva pública para el pago, y difusión del material cuando el rescate no se concreta. Para la gerencia de un estudio, la lección operativa es que la pregunta ya no es si habrá un intento de intrusión, sino qué tan segmentada, respaldada y monitoreada está la información cuando ocurra.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó con Blanco & Etcheverry?
Sufrió un ataque de ransomware del grupo Gunra y, tras no pagarse el rescate, 300 GB de su información fueron filtrados, incluyendo expedientes, declaraciones de impuestos y carpetas de compliance de sus clientes.
¿De cuántos clientes es la información expuesta?
Según el análisis de Team Capybara citado por El Observador, el material incluye información de al menos 35 personas físicas y 149 empresas.
¿Qué grupo ejecutó el ataque?
Según la fuente, el grupo criminal Gunra, con una mecánica de ransomware y doble extorsión: encriptación, cuenta regresiva para el rescate y publicación del material cuando el pago no se concretó.
¿Se filtraron contraseñas o datos bancarios?
Según la fuente, no hay evidencia de exposición de credenciales, contraseñas, información bancaria específica ni documentos de identidad.
¿Por qué importa a otros estudios?
Porque demuestra que el acceso a un servidor central compartido expone a toda la cartera de clientes de una vez, y que los estudios profesionales son objetivo activo de grupos de ransomware. La pregunta de seguridad dejó de ser técnica para volverse de gobierno: los socios que no saben dónde está la información de sus clientes tienen un problema de gestión, no solo de sistemas.
Fuentes y límites
Esta nota se basa en el artículo de El Observador del 8 de septiembre de 2026, elaborado con el análisis del equipo de ciberseguridad Team Capybara. El estudio afectado no ha emitido pronunciamiento público citado en la fuente, y el alcance definitivo de la filtración corresponde a las investigaciones técnicas y administrativas en curso. Información, no asesoramiento jurídico.


