La puerta de entrada que la carrera judicial necesitaba ordenar
Convocatorias cada cuatro años y listas de dos años: previsibilidad para miles de abogados.

La Rama Judicial abrió esta semana su convocatoria pública para conformar las listas de elegibles de auxiliares de la justicia, con inscripción por aplicativo web durante todo noviembre. La entidad la calificó de histórica, y el adjetivo tiene fundamento: el Acuerdo PCSJA26-12602 ordena por primera vez un régimen previsible —convocatorias cada cuatro años, listas vigentes por dos— para el cargo que es la puerta de entrada natural a la jurisdicción.
Lo que el auxiliariato significa
El auxiliar de la justicia es el abogado que proyecta providencias y estudia expedientes en los despachos judiciales. Es el puesto donde se aprende a pensar como juez antes de serlo, y durante años su acceso dependió de convocatorias irregulares y de prácticas que premiaban la cercanía más que el mérito. Un régimen de convocatorias periódicas y listas formales ataca ese problema de raíz.
La previsibilidad como política de Estado
Para el abogado joven, la diferencia práctica es enorme: saber que cada cuatro años habrá convocatoria y que la lista vive dos años permite planear una carrera en lugar de acechar una oportunidad. Para la rama, las listas permanentes reducen la provisionalidad que erosiona la calidad de los despachos.
Lo que falta
El mérito del acuerdo será tan grande como su ejecución: aplicativos que funcionen, calificaciones transparentes y designaciones efectivas desde las listas. La historia de los concursos públicos colombianos enseña que la norma es solo la primera mitad; la segunda se escribe en cada dirección seccional que convoque. Esta vez, el país judicial entero estará mirando.
La conversación sobre los auxiliares suele quedarse en el dato de la congestión judicial, y es justo que empiece ahí. Pero el efecto de fondo es otro: cada generación de auxiliares que pasa por los juzgados sale con una escuela de oficio que ninguna facultad replica, y buena parte de la judicatura y de la abogacía colombiana se formó exactamente así.
Abrir esa puerta no es solo aliviar despachos: es decidir qué tipo de abogados queremos formar.
El acceso de los estudiantes avanzados a los despachos judiciales tiene, además, una dimensión de equidad: abre la experiencia pública a quienes no siempre tienen redes para llegar a ella. Ampliar esa puerta es también ampliar la base desde la que se escogen los jueces de mañana.
La congestión se alivia con muchas medidas; la formación de abogados útiles se logra con pocas, y esta es una de ellas.
Fuentes y límites
Columna de opinión. Las posiciones expresadas son editoriales. Hechos de base: Acuerdo PCSJA26-12602 del Consejo Superior de la Judicatura y convocatoria pública abierta por la Rama Judicial, comunicados del 23 y 30 de octubre de 2026. Información, no asesoramiento jurídico.


