Planificar la justicia también es hacer justicia
Un plan judicial no se juzga por sus ejes declarados sino por los tiempos de espera que mueve.

Es tentador leer el lanzamiento de un plan estratégico institucional como un trámite de comunicaciones: una ceremonia, cuatro ejes, declaraciones sobre la ciudadanía. El Plan Estratégico 2026-2030 del Poder Judicial, aprobado por el Tribunal Pleno en junio y lanzado en octubre, merece una lectura más seria, porque la planificación judicial no es burocracia decorativa: es la decisión anticipada de qué tipo de justicia habrá.
La justicia que no se planifica se improvisa, y la improvisación judicial tiene un nombre que todos conocemos: causas que esperan años, usuarios que no entienden el sistema que los atiende, funcionarios que apagan incendios. Cuando el plan pone «persona usuaria al centro» como eje y prioriza un proyecto para mejorar la oportunidad de la resolución de las causas, está tocando el punto que la ciudadanía efectivamente experimenta como justicia: el tiempo. Una sentencia correcta que llega cinco años tarde es una justicia incompleta, y corregir eso no depende de más leyes sino de gestión —coordinación de tribunales, estándares compartidos, herramientas tecnológicas—, que es exactamente lo que un plan estratégico ordena.
El proceso además da una señal metodológica: un año de diagnóstico, diecisiete jurisdicciones consultadas, más de 5.700 respuestas de funcionarios. La planificación que escucha antes de decidir parte con mejor información y con más legitimidad interna que la que se redacta en un comité cerrado. Y el plan se compromete con seguimiento: indicadores, programas, un comité responsable. Esa es la parte que vale mirar, porque la historia de los planes institucionales —en todas las instituciones— es que se juzgan en la ejecución, no en el lanzamiento.
Para quienes ejercemos ante los tribunales, el plan no es un asunto interno: es la agenda de los próximos años del sistema donde trabajamos. Seguirlo, exigirlo y medirlo es también una forma de defender la justicia.
Esta columna es una opinión editorial basada en información de Veredictum e Inteligencia Jurídica. Información, no asesoramiento jurídico.


