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El lenguaje claro no es una moda: es un deber del abogado

Cuando la Suprema Corte publica sus sentencias en formato accesible, el mensaje a la profesión es directo: escribir para que te entiendan es parte del oficio.

El lenguaje claro como deber del abogado en México
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Hay una resistencia silenciosa en la abogacía mexicana que conviene llamar por su nombre: la creencia de que escribir difícil demuestra saber más. Los escritos saturados de "en atención a que", "por lo que respecta a" y "de conformidad con lo anteriormente citado" no nacen de la precisión jurídica; nacen de la costumbre y, demasiadas veces, del temor a que lo simple parezca superficial. Es hora de decirlo sin rodeos: el lenguaje claro no es una moda de comunicación, es un deber profesional.

El cliente paga para entender

El destinatario primero del trabajo del abogado no es el juez: es el cliente. Una persona que firma un contrato, enfrenta un despido o decide si acepta un acuerdo tiene derecho a comprender lo que su abogado le propone. Cada párrafo que el cliente no entiende es un servicio a medias. La claridad no simplifica el Derecho; hace visible el análisis que el lenguaje oscuro solo disimula. Y es además el fundamento práctico del secreto profesional como pilar de la abogacía: la confianza se construye cuando el cliente entiende lo que se hace en su nombre.

El Poder Judicial ya cambió: la profesión va detrás

La prueba de que esto no es teoría está en la fuente más conservadora posible: la propia Suprema Corte. La Segunda Sala publica sus sentencias en formato accesible y sencillo, y la SCJN edita una guía oficial para elaborar sentencias en formato de lectura fácil dirigidas a personas con discapacidad intelectual. Cuando el tribunal más alto del país invierte en que sus decisiones se entiendan, el argumento de que "así se ha escrito siempre" queda sin defensa. Si la sentencia que te obliga se escribe para que la comprendas, el escrito que presentas merece el mismo estándar.

Lo que el lenguaje claro exige (y no es poco)

Escribir claro es más difícil que escribir oscuro, y por eso incomoda. Exige entender de verdad el asunto -no hay oscuridad como la de quien no dominó el tema-, ordenar la argumentación en ideas y no en ritos, y sostener cada cita en su fuente: la cita de la sentencia en el formato oficial del Semanario y las sentencias de la SCJN ilustra bien cómo la referencia exacta y la prosa simple conviven sin conflicto. La precisión jurídica y la claridad gramatical no compiten: son la misma disciplina vista por dos caras.

El argumento que falta: el económico

Si el deber profesional no convence, quizá lo haga la cuenta de resultados. La prosa oscura cuesta: llamadas de aclaración que no se facturan, documentos que se firman sin entenderse y terminan en controversia, escritos que el juzgado devuelve o lee sin convicción. La claridad, en cambio, se nota en la retención de clientes y en la velocidad de los asuntos. Ninguna firma anuncia "escribimos enredado", y sin embargo cobra la complejidad innecesaria como si fuera rigor. La diferencia entre prestigio y jerga es exactamente esta: el prestigio explica; la jerga esconde.

Una agenda mínima para el despacho

Tres prácticas transforman la escritura de un despacho en un año: leer en voz alta todo escrito antes de firmarlo (el oído detecta lo que el ojo perdona), prohibir las fórmulas vacías con una lista corta y compartida, y medir el resultado con el cliente ("¿quedó claro?" es una pregunta de control de calidad, no de cortesía). Los comités editoriales, los profesores y los jueces agradecen la prosa limpia; los clientes la pagan de nuevo. En la sección de opinión seguimos esta conversación con otros temas de oficio.

El abogado que escribe claro no se rebaja: se hace cargo. El Derecho es complejo; nuestra obligación es hacerlo comprensible, no administrar su oscuridad como privilegio gremial.

Fuentes y límites

Fuentes: página oficial de Sentencias en Formato Accesible y Sencillo de la Segunda Sala y Guía de lectura fácil de la SCJN, consultadas el 21 de octubre de 2026. Pieza de opinión de la redacción; no reproduce posiciones de ninguna institución. Información, no asesoramiento jurídico.

Fuentes

  1. Sentencias en Formato Accesible y Sencillo, Segunda Sala SCJN (oficial). Consultada el 21 de octubre de 2026.
  2. Guía para elaborar sentencias en formato de lectura fácil, SCJN (oficial). Consultada el 21 de octubre de 2026.

Los datos concretos de este artículo proceden de las fuentes oficiales citadas.

Redacción Agente Lex Redacción

Equipo editorial de AGENTE LEX. Elaboramos análisis y actualidad para la abogacía a partir de fuentes públicas y oficiales, que enlazamos al final de cada artículo.

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