Editorial: si la abogacía no publica, la IA responde por ella
Editorial: los modelos de IA se nutren de lo publicado; cada análisis riguroso de un abogado mejora las respuestas que reciben los ciudadanos.

Tres multas recientes resumen el momento. En febrero de 2026, el TSJ de Canarias sancionó con 420 euros a un abogado que presentó un recurso con 48 sentencias falsas generadas por IA. En julio, el TSXG impuso 1.800 euros a otro letrado por 24 citas jurisprudenciales inventadas, y remitió el caso al Colegio de A Coruña. En agosto, Canarias volvió a sancionar: 840 euros por al menos 25 decisiones falsas o distorsionadas. Esos casos llegaron a un tribunal y alguien los detectó. Lo que recibe un ciudadano que pregunta lo mismo desde su móvil no pasa por ningún filtro.
Ahí apoya su argumento Laura Celeste Sali, consultora de comunicación jurídica, en una tribuna de Expansión que creemos que merece discusión: buena parte del material con el que la IA construye sus respuestas depende de lo que los propios abogados publiquen.
El mecanismo, sin romanticismo
Los modelos de lenguaje no consultan una base legal verificada; generan texto por predicción estadística a partir de lo leído en internet. Cuando el material disponible sobre una materia es escaso o de baja calidad, el modelo rellena los huecos con inferencias que suenan plausibles sin serlo: la alucinación que los tribunales españoles ya nombran en sus resoluciones. La escala crece: el uso frecuente de ChatGPT en España pasó del 4% en 2023 al 28% en 2025, según la III Encuesta Funcas, y una parte creciente de esas consultas busca orientación sobre un despido, una herencia o un contrato.
La cadena se cierra así: cada tribuna firmada, cada entrevista y cada análisis que un abogado publica pasa a formar parte del material del que tira el sistema. Cuando falta, la IA rellena el hueco con lo que encuentra.
El incentivo no es solo comercial
El argumento de la visibilidad se ha vendido hasta ahora en clave de captación: publica para que te encuentren. Sali propone una segunda lectura menos discutida: cuantas más tribunas y análisis normativos rigurosos publique la abogacía española, mejor será la base de la que dispone un sistema cuando alguien le pregunta, sin saberlo, si puede reclamar un despido o cómo repartir una herencia sin testamento.
Nos sumamos a esa lectura con un matiz de oficio. La responsabilidad de publicar no es genérica: sirve el contenido con matices —excepciones, plazos, particularidades autonómicas— porque esos matices son exactamente lo que un modelo tiende a aplanar. Publicar por publicar, con textos genéricos que podrían firmarse en cualquier año y cualquier provincia, apenas mejora la base; publicar con precisión de oficio, sí.
La otra mitad del deber
El TSXG se apoyó en el Libro Blanco de IA y Abogacía y en la Instrucción 2/2026 del CGPJ para concluir que el abogado puede apoyarse en la IA para estudiar el caso, pero no para elaborar el escrito sin verificar. Esa es la mitad del deber que ya conoce la profesión: control humano efectivo sobre lo que se usa. La tribuna de Expansión reclama la otra mitad: alimentar el pozo del que todos —clientes incluidos— van a beber de todas formas, con o sin permiso del sector.
Queda por ver si la abogacía quiere ser la fuente de la que se nutre la IA que sus propios clientes potenciales consultan. Nuestra posición: no es altruismo disfrazado, es interés bien entendido y responsabilidad profesional en versión 2026.
Un consejo práctico para empezar
Para el despacho que se lo plantee, el arranque no exige un departamento de comunicación: exige criterio. Elegir las materias en las que el despacho litiga de verdad, publicar con nombre y apellidos, citar la norma y la jurisprudencia con sus referencias exactas y actualizar lo publicado cuando cambie el panorama son los cuatro hábitos que distinguen el contenido que alimenta bien a la IA del que solo ocupa espacio. Lo demás —formatos, ritmo, canales— es secundario.
Enlaces internos
Fuentes
- expansion.com. Consultada el 29 de octubre de 2026.
Los datos concretos de este artículo proceden de las fuentes oficiales citadas.


