Opinión: la IA en la profesión legal chilena y el límite que no se puede cruzar
La entrevista al abogado Chirgwin en Actualidad Jurídica fija el límite correcto: la IA no puede reemplazar la decisión profesional.
La discusión sobre la inteligencia artificial en la abogacía chilena tiene ya una posición de referencia: la que fijó el abogado Chirgwin en su entrevista con Actualidad Jurídica del Diario Oficial. El límite es claro y correcto: la IA no puede reemplazar la toma de decisiones profesionales, y el abogado responde por lo que firma. Es una discusión que sigue en nuestra sección de opinión.
El límite correcto
La entrevista fija tres puntos que ordenan el debate. Primero, el límite de fondo: la IA es una herramienta legítima para investigar, redactar y analizar, pero no puede reemplazar la toma de decisiones que define el ejercicio profesional. Segundo, el secreto profesional: pasar un expediente por un modelo externo exige cuidados que no todo el mundo está observando. Tercero, la responsabilidad: el abogado responde por el texto que presenta, lo haya redactado él o una máquina.
Estos tres puntos son el marco razonable: ni la prohibición imposible ni la adopción irreflexiva, sino el uso con reglas.
Lo que está en juego
El debate no es menor. La IA mal gobernada produce daños reales: sentencias que citan precedentes inexistentes, escritos con errores que el abogado no revisó, secretos profesionales expuestos a un modelo externo. Pero la IA bien gobernada ofrece ganancias también reales: investigación más rápida, borradores más eficientes, análisis de volúmenes de jurisprudencia que ningún humano procesa.
Las XXIX Jornadas de Reflexión de la Corte Suprema, que abordan la IA como eje central, son el momento de fijar reglas. La cobertura de las jornadas de la Corte sigue esa discusión.
La responsabilidad del firmante
El principio que ordena todo es el de la responsabilidad del firmante: el abogado que presenta un escrito responde por él, íntegramente, sin excusas tecnológicas. Esa regla simple es la mejor protección del cliente y de la profesión, porque impide tanto el rechazo luddita como la delegación irreflexiva.
El secreto profesional, el punto débil
De los tres límites que fija la entrevista, el secreto profesional es el más frágil en la práctica. Pasar un expediente por un modelo externo puede exponer información reservada sin que el abogado lo note. La regla de prudencia es clara: antes de usar cualquier herramienta de IA, saber dónde van los datos, quién los ve y qué garantías ofrece el proveedor.
La oportunidad para la abogacía chilena
Chile tiene la oportunidad de regular esto bien y temprano. Un auto acordado claro, un estándar deontológico del Colegio de Abogados y una práctica prudente de los estudios pueden hacer de la IA una ventaja para la justicia chilena, en lugar de un escándalo esperando a ocurrir. La decisión está en manos de la profesión.
La decisión que no se puede delegar
Al final, el debate sobre IA en la abogacía se reduce a una decisión que no se puede delegar: la de usar la herramienta con juicio o sin él. La IA no va a desaparecer, y la prohibición no es una opción seria. Lo único serio es la adopción con reglas: transparencia, protección del secreto, revisión humana y responsabilidad del firmante. Ese es el límite que la entrevista fija y el que la profesión debe hacer suyo.
La profesión que sepa fijar ese límite tendrá una ventaja; la que no, un escándalo.
El límite está claro; lo que falta es que la profesión lo haga cumplir.
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Fuentes y límites
- Entrevista sobre IA y profesión legal, Actualidad Jurídica, Diario Oficial: https://www.actualidadjuridica.doe.cl/ (consultada: 2026-10-22).
Pieza de opinión de la redacción basada en la entrevista citada; no representa la posición de ningún órgano judicial ni colegio. Información, no asesoramiento jurídico.
Fuentes
- Entrevista sobre IA y profesión legal, Actualidad Jurídica, Diario Oficial. Consultada el 22 de octubre de 2026.
Los datos concretos de este artículo proceden de las fuentes oficiales citadas.