La guía europea del CCBE sobre IA generativa: riesgos y deberes profesionales para los abogados
El Consejo de la Abogacía Europea publicó en octubre de 2025 una guía sobre el uso de la IA generativa por los abogados. Ordena los riesgos, los conecta con los deberes profesionales de siempre y propone medidas concretas. Resumimos lo esencial.

El Consejo de la Abogacía Europea (CCBE), que reúne a las abogacías de los países de la Unión Europea y de otros Estados europeos, publicó el 2 de octubre de 2025 su Guide on the use of generative AI by lawyers. Es una guía, no una norma vinculante, pero ofrece algo útil para cualquier despacho: un mapa que conecta los riesgos de la IA generativa con los deberes profesionales que ya existen.
Su idea de fondo es que la tecnología es nueva, pero las obligaciones del abogado no. Lo que cambia es cómo se cumplen.
Cómo está organizada
La guía tiene un resumen ejecutivo y seis apartados: introducción, conceptos básicos y definiciones legales, adopción, beneficios y riesgos, obligaciones profesionales, cuestiones de futuro y conclusiones. Un anexo recopila orientaciones nacionales e internacionales para abogados y jueces.
Los riesgos que identifica
Alucinaciones
La guía advierte de que los resultados pueden incluir jurisprudencia ficticia, resoluciones inexistentes, citas falsas o argumentos inventados. En España ya hay tribunales que han sancionado escritos con este problema, como contamos en nuestro repaso de los casos de jurisprudencia falsa.
Confidencialidad y protección de datos
Las instrucciones y los archivos que se suben a una herramienta pueden almacenarse, usarse para entrenar modelos o quedar accesibles para el proveedor o terceros. La guía señala además que no siempre está claro si esos datos pueden borrarse en la práctica.
Sesgos y complacencia
Los modelos pueden reproducir patrones sesgados y tienden a dar la razón al usuario. La guía llama a este último fenómeno sycophancy: el riesgo de que la herramienta confirme la tesis del abogado en lugar de ponerla a prueba.
Opacidad, propiedad intelectual y fraude
Los modelos funcionan en buena medida como cajas negras, lo que dificulta verificar su razonamiento. Los datos de entrenamiento pueden estar protegidos por derechos de autor y algunas condiciones de uso reclaman derechos sobre lo que el usuario introduce o recibe. A ello se suman riesgos de ciberseguridad, como la inyección de instrucciones, y de fraude mediante suplantaciones y vídeos o audios falsos.
Los deberes profesionales afectados
- Secreto profesional. El abogado sigue siendo responsable de lo que introduce en la herramienta. No debe incorporar datos de clientes sin garantías y debe entender cómo trata los datos el proveedor.
- Competencia. Debe verificar los resultados cuando la tarea lo exija, conocer las capacidades y límites de sus herramientas y formarse. La guía recuerda el deber de alfabetización en IA del artículo 4 del Reglamento europeo.
- Independencia. Los sesgos, la complacencia y la dependencia excesiva pueden erosionar el criterio propio. El abogado debe mantener su análisis independiente.
- Información al cliente. La guía pide transparencia cuando un cliente informado probablemente se opondría o tendría reservas. No lo plantea como un requisito formal de consentimiento.
- Conflictos de interés. Los sistemas compartidos entre varios clientes pueden provocar que se crucen informaciones sin querer.
- Lealtad y buena administración de justicia. Un resultado sin verificar puede inducir a error a un tribunal.
Estos deberes tienen su equivalente en el Código Deontológico de la Abogacía Española, empezando por el secreto profesional que regula su artículo 5 y el deber de independencia.
Las recomendaciones prácticas
La guía propone medidas concretas que cualquier despacho puede aplicar:
- No introducir datos personales o de clientes salvo que existan garantías: confidencialidad contractual, retención cero, contrato de encargo del tratamiento o un entorno local o protegido.
- Revisar las condiciones del proveedor, ajustar la configuración de privacidad y valorar el tratamiento de datos dentro de la UE o el EEE.
- Verificar los resultados antes de usarlos, sobre todo las citas legales y jurisprudenciales.
- Formarse y consultar las orientaciones del colegio.
- Ser transparente con el cliente cuando proceda.
- Revisar los conflictos de interés en sistemas compartidos.
- Proteger el trabajo propio publicado, que puede ser recopilado para entrenar modelos.
Lo que deja para más adelante
El apartado de futuro señala varias cuestiones abiertas: la concentración del mercado en pocos proveedores, la formación de los abogados jóvenes cuando las tareas de iniciación se automatizan, la propiedad intelectual y el fraude con contenidos falsos.
Cómo aprovecharla en el despacho
La guía sirve como base para una política interna breve: qué herramientas se autorizan, qué datos nunca se introducen, quién verifica qué y cuándo se informa al cliente. Combinada con el nuevo calendario del Reglamento de IA, permite ordenar el uso de estas herramientas sin esperar a que lleguen las obligaciones más exigentes.
Los jueces ya tienen sus propias reglas: el CGPJ aprobó en enero de 2026 una instrucción sobre el uso de la IA en la actividad jurisdiccional, que analizamos en la Instrucción 2/2026 del CGPJ, punto por punto. Más análisis en IA jurídica.
Fuentes
- Copia de la guía publicada por la Abogacía noruega (Advokatforeningen), texto leído para este artículo. Consultada el 18 de octubre de 2026.
- CCBE. Guide on the use of generative AI by lawyers (2 de octubre de 2025). Consultada el 18 de octubre de 2026.
- Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial (EUR-Lex). Consultada el 18 de octubre de 2026.
- Código Deontológico de la Abogacía Española, 2019 (Consejo General de la Abogacía Española). Consultada el 18 de octubre de 2026.
Los datos concretos de este artículo proceden de las fuentes oficiales citadas.


